La resina lo “soluciona” todo (o lo empeora)

Buenas y frías tardes de enero. Tras este título un tanto irónico con vuestro permiso quería hacer algunas reflexiones de lo que yo considero mal uso y excesiva exigencia de los productos selladores, que aquí solemos llamar resinas.

 

Soy muy aficionado a suscribirme en YouTube de canales americanos dedicados a la construcción y el hormigón, donde da gusto ver trabajar a las empresas muy preparadas, con todo el material y herramientas necesarias y sin escatimar en productos. En gran parte de los videos siempre se hace referencia a estos productos selladores como una terminación cuyo objetivo principal es proteger el pavimento de hormigón impreso que se ha hecho con toda la rodadura coloreada necesaria y que no es recomendable aplicar antes de los dos o tres años.

Aquí se recurre a la llamada resinas para múltiples tareas (demasiadas diría yo) pero la principal es siempre el” brillo”. Su función principal que es la de protector pasa a un segundo plano, y como en estos selladores el brillo es algo que se va perdiendo al final se considera que es un gasto inútil. Los años pasan y se observa cómo el pavimento se ha desgastado y erosionado, entonces se recurre a la resina de nuevo para que lo solucione todo y lo deje como estaba (misión imposible).

En obra nueva, para problemas de todo tipo, como lluvia cuando se realiza el trabajo, poca y mala capa de rodadura aplicada y un larguísimo etcétera se recurre a la resina pigmentadas para que arregle todo, capa tras capa tras capa hasta que se consigue cobrar el trabajo. A los pocos meses o semanas el pavimento empieza a formar escamas como efecto de este exceso de resina, o la resina se “pega”, entonces al fin nos damos cuenta de que la resina no ha solucionado el problema.

Otras veces se buscan la resina que consiga que nuestro pavimento tenga un brillo inmaculado durante el paso del tiempo y permanente. Aplicamos resina incluso dos veces al año hasta que sorprendentemente nuestro pavimento se vuelve de color blanco. Vemos o se nos dice que hay que eliminar esta resina en mal estado para dejar el pavimento limpio, pero esto conlleva un esfuerzo importante en dinero y trabajo, con lo cual en algún sitio nos dan la brillante idea de aplicar una resina pigmentada que lo solucionará todo. Aplicamos entonces esa resina coloreada y las dos primeras semana queda bien. Después  empieza a desprenderse y otros efectos no deseados y damos el suelo por imposible.

 

En fin, os he relatado algunas historias un tanto exageradas pero hay gran parte de realidad en estos episodios que he narrado. La resina debería utilizarse como un producto de mantenimiento en el tiempo recomendado, y no utilizarla tanto por exceso como por defecto.

Tomando por ejemplo un periodo de 10 años para un pavimento de unos 100 m², aplicando el producto sellador cada dos años o algo más, en unos 10 años habríais invertido entre 300-400 euros en el suelo. Un hormigón impreso de 10 años en el que no se ha realizado ningún mantenimiento en numerosas ocasiones casi está para embaldosarlo encima o realizarlo de nuevo, cuyo coste creo que todos estaremos de acuerdo que es bastante superior. En fin ahí os dejo esa reflexión. Hasta el siguiente artículo y abrigaros mucho!!!

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